Nuestros mayores
en las mejores manos

Residencia - La Seca - Valladolid

Es menuda de estatura y ligera de peso. Su cara llena de surcos y su cabellera plateada no desentona con el resto de sus compañeras quienes, al igual que la octogenaria Andrea, esperan en una de las salas de reposo de la residencia para personas mayores de La Seca.

Los andadores se acumulan en fila delante de los sillones donde los residentes esperan a que su cotidianidad cambie por un día. «¿Qué pasa hoy?», «¿quién viene?» se preguntaban los ancianos mientras miraban de reojo el programa matinal de la televisión y las últimas revistas del corazón. Además de observar detenidamente a los voluntarios, la mirada de Andrea se fija en la puerta de la sala por donde Tango y Max hicieron su aparición.

Estos dos golden retriever de cuatro años no solo centraron la curiosidad de esta mujer, sino que también hicieron que más de una veintena de residentes dejaran de lado el programa televisivo para ver cómo los canes les alegraban un poco la vida. Y es que durante unas horas los ancianos de este centro participaron de manera activa en una experiencia de terapia asistida con animales de la mano de la asociación madrileña Yaracan.

«Es una iniciativa novedosa, que se está realizando en otros centros, y nos parecía una buena idea que nuestros residentes pudieran tener una toma de contacto con ella», explica la directora del centro, Ruth Sanz Escobar, mientras los golden pasan uno a uno por las manos de todos ellos. La mejora de la psicomotricidad o el trabajo de la memoria son solo alguno de los beneficios que este tipo de terapias aportan a los mayores. Aunque dice que le dan un poco de miedo, Andrea no lo dudó ni un segundo y nada más ver a Tango y Max se lanzó de lleno a la aventura de cuidar por unas horas a estos dos animales.