Nuestros mayores
en las mejores manos

Residencia - Logroño - La Rioja

San Valentín

Hoy nos cuentan su bonita historia de amor, dos de nuestros queridos residentes. Marcos Sánchez (84 años) y María Sedano (85 años), ambos naturales de Peñalver (Guadalajara), llevan casados más de 57 años. Aunque en esta historia, lo más importante no son los años sino las experiencias vividas a lo largo de todo este tiempo.

Miles re recuerdos invaden la cabeza de nuestros residentes, pero hay uno, el primero que le sale a boca jarro, como si hubiera sucedido ayer mismo. Él nos cuenta como, con tan sólo 15 años se encontró a la que un día seria su mujer, llorando porque había perdido un billete (sí, si un billete) de 5 duros que le había dado su madre para comprar gachas.

Marcos, también recuerda emocionado, como desde siempre pensaba que María era una chica muy guapa con la que le gustaría establecer noviazgo. María por su parte, como buena mujer manchega, lo rechazaba una y otra vez en el baile, no porque aquel chico alto, guapo y simpático no le gustase, sino porque bailaba muy mal. Pero ni si quiera eso pudo impedir que al final, llegara lo inevitable.

Marcos y María se hicieron novios con tan sólo ¡¡17 años!! Todo ocurrió una Semana Santa, allá por el año ’50 más o menos. En el pueblo, por esas fechas, todas las mozas y mozos, se iban de romería por la carretera hasta el Calvario. Ella iba con una cuadrilla de chicas. Él, por su parte lo hacía con una de chicos. Ya se sabe, en aquella época, cada uno por su lado. Como el primo de Marcos, que estaba en su cuadrilla era novio, de una amiga de la cuadrilla de María, durante la fiesta de juntaron todos para pasar el día. Entre baile y baile, o intento de baile, Marcos logró ganarse el corazón de María.

Después de formalizar la relación, el noviazgo tuvo que salvar un nuevo problema. Como los padres de María vivían en Logroño, ésta pasaba grandes temporadas en la capital riojana, por lo que su relación tuvo que forjarse entre cartas. Textos llenos de amor y cariño, de deseos de ver al amado, de confidencias y sobre todo de ganas de compartir el tiempo entre ambos.

Deseosos por casarse, y formar su propia familia, estaban esperando a que Marcos pasara el servicio militar. ¡¡Por fin una buena noticia!! María recibió la llamada inesperada de su novio, en la que con gran alegría le confesaba que no tenía que ir a la “mili” y que ya podían casarse.

Un 17 de Septiembre del año 60 (más o menos) Guadalajara se vistió de gala para unir en sagrado matrimonio a los protagonistas de nuestra historia. María de riguroso blanco (aunque con vestido corto, muy moderna para la época) y Marcos con traje de paño se dieron el esperado ¡¡Sí, quiero!!

Los primeros años de matrimonio vivieron en Peñalver, donde nació la primera de sus hijas a la que le pusieron el nombre de María Jesús. Recuerdan emocionados, el momento en que María le dijo a Marcos que iba a ser padre.

Cuando la familia, parecía empezar a asentarse, tuvieron que tomar la decisión de salir del pueblo para irse a Logroño. El trabajo en el pueblo se había visto muy resentido y con una boca que alimentar no quedaba más remedio que buscarse el pan. Marcos estuvo un año entero trabajando en una fábrica de cerámica en Logroño, para posteriormente empezar a forjar en Zumárraga la que sería su profesión. Empezó a vender productos alimentarios, sobre todo quesos, lo que le permitiría posteriormente crear una tiendita de alimentación en Logroño. Fue en esta ciudad donde nació su segunda hija a la que llamaron Eustasia o familiarmente “Tasita”.

Vivieron felices en la capital Riojana, donde formaron una familia y se compraron un piso de 152m2.  Marcos nos comenta, que realmente no necesitaban un piso tan grande para una familia de 4 personas, pero como siempre están pensando en los demás, lo hicieron para así tener espacio para las futuras reuniones familiares en navidades y otras fiestas.

Lo que parecía una perfecta historia de amor y familia, se vio truncada el día del 56º Aniversario de Bodas de nuestros residentes. María sufrió un ACV que cambiaría para siempre sus vidas. Tras un periplo por hospitales, clínicas de convalecencia, ayuda a domicilio y asumir por parte de Marcos que su mujer ya no iba a ser la de siempre, decidieron ingresar en la Residencia de la “Estrella”.

Ahora están en otra etapa, Marcos está totalmente pendiente del cuidado de su mujer, intenta día a día comprender que el cambio no solo físico, sino también de comportamiento de su esposa es debido a una enfermedad, aunque no todos los días logra hacerlo. Se hace duro saber que esa mujer, que le esperaba y se preocupa por él, nunca volverá a ser igual. Aun así, Marcos se apoya en los bonitos recuerdos del pasado e intenta abordar el presente y el futuro de la mejor manera.

Se pasan casi todo el día junto, incluso en las actividades de TO Y TASOC, si María no puede participar acompaña a Marcos para poyarlo.

Quizá lo bonito de toda esta historia, es que pese a todas las adversidades, el cariño prevalece por encima de todo. Marcos no duda un solo momento en que si pudiera dar marcha atrás en su vida, volvería a casarse con María sin ninguna duda porque es la mujer de su vida.