Nuestros mayores
en las mejores manos

Residencia - Logroño - La Rioja

8M

Hoy, nos cuenta su historia laboral MCF.

 

Se inició en el mundo laboral de tabacalera cuando tenía unos 18 años y allí se mantuvo hasta su jubilación. Como casi todo el mundo, MCF empezó como “aprendiz de taller”, pero su buen hacer y su carácter hizo que pronto ascendiera a “maestra de taller”.

 

1.- Buenos días MCF, ¿puedes explicarnos qué funciones desempeñabas como “maestra de taller”?

Recuerdo que tenía una mesa desde la que organizaba un poco el funcionamiento de las trabajadoras que estaban a mi cargo. Controlaba la hora a la que llegaban y, si faltaba alguien en el turno, reorganizaba a las que estaban o llamaba a alguien para poder cubrir en ese puesto. También me encargaba de reportar a los mecánicos de la fábrica cualquier problema con las máquinas. Y la más sencilla de mis funciones, que era repartir los salarios.

 

2.- ¿Cuál era la función más difícil de desempeñar en tu puesto de trabajo?

Quizá, lo más complicado de todo, fuera llamar la atención a las trabajadoras cuando hacían algo mal. Hay que tener mucha mano derecha para evitar conflictos, pero a la vez hay que ser firme para que te respeten y hagan caso.

 

3.- ¿Qué hacíais cuando un trabajador llegaba tarde?

Si alguien llegaba tarde, no se le dejaba entrar al puesto hasta que hubiera finalizado la mitad de su jornada laboral y, posteriormente, se descontaban esas horas de su salario. Era una buena estrategia para evitar que la gente llegara tarde.

 

4.- ¿Cómo se organiza el trabajo en la fábrica? ¿Había diferencia entre hombres y mujeres?

Sí, había diferencia. Las mujeres siempre trabajaban en el área de producción, donde se elaboraba el tabaco, mientras que los hombres trabajaban de mecánicos para arreglar las incidencias que podrían suceder con la maquinaria. Las mujeres eran las que más trabajaban. Los hombres siempre protestaban cuando los llamabas para que fueran a arreglar alguna máquina (se ríe entre dientes).

 

5.- ¿Qué te parece que se hiciera esa distinción entre hombres y mujeres?

Pues, en aquella época lo veía normal. Pero hoy en día, las cosas han cambiado mucho y si la mujer está igual de formada que el hombre no debería haber distinción. Hay que luchar porque hombres y mujeres tengan los mismos derechos. Antes, a algunos  hombres les parecía una deshonra coger una escoba y fregar. Por suerte, hoy día las cosas han empezado a cambiar.

 

6.- ¿Qué te parece que, hoy día, aún haya trabajos en los que los hombres cobren más dinero que las mujeres haciendo lo mismo?

Me parece mal. Si hacen lo mismo tienen que cobrar lo mismo. No tiene por qué haber distinción.

 

7.- ¿Puedes contarnos algún secreto de tabacalera?

Del funcionamiento de la fábrica en sí, no puedo. Pero si os puedo contar que yo tenía algún “as bajo la manga”. En el primer cajoncito de mi mesa siempre guardaba un libro, el cual leía cuando tenía algún rato libre. ¡¡Pero mi jefe lo sabía!! Y me lo permitía siempre y cuando el funcionamiento de la fábrica no se viera afectado.

 

7.- Para finalizar MCF, cuando finalizó tu vida laboral ¿Cómo encauzaste tu tiempo libre?

Pues para empezar, iba todos los días a misa. A raíz de ello, empecé a participar en el grupo de la parroquia donde hacíamos teatro. También cantaba en la Coral Polifónica de La Rioja. Así que, estaba ¡¡siempre ocupada!!.